Aprender rápido y fácil

Hace mucho tiempo una de mis contactos en una red social estaba obsesionada con un conocido deportista español. Cada 10-12 horas publicaba algo sobre él. Y casi todo eran insultos: desde el hecho de, según su opinión, poseer rasgos mongoloides hasta su tono de voz e inflexiones carentes de inteligencia. Ninguno de los chistes eran graciosos. Ninguno de los insultos ingeniosos. Incluso en el trato cara a cara no daba muestras de un (profundo y peligroso) desequilibrio. ¿Cuál era la idea detrás de tanto chiste chorra, odio y/o masturbación furiosa por tal olvidable personaje público?

Sí, tampoco te he dado demasiadas pistas para averiguar quién coño es. La gran mayoría de los deportistas españoles encajan en ese target. Esta descripción universal deja demasiados sospechosos. Pero me desvío. Este texto va sobre las moviolas que se monta la gente por internet.

Creo sinceramente que el impulso del clásico linchamiento público aún sigue presente en nuestro subconsciente. Que siglos de aprendizaje sobre las virtudes del pillaje, la violación grupal sistematizada de los derechos de otros, o el salvajismo como espejismo salvador y muerte de la moral perduran en un rincón indeterminado de nuestras cabezas. Si no, dime por qué la gente se apresura rápido y fácil a enjuiciar a desconocidos. O se expresa de maneras tan ridículas. Igual que un animal recién domesticado que hace cucamonas temiendo el látigo, y va muriendo poco a poco en nombre de propósitos que no acaba de comprender. Esto es una realidad latente y perpetua que no por desagradable deja de tener sus ventajas.

Siempre hay un gran territorio gris en estos casos. Hay gente que considera que la gran mayoría de lo que podemos ver a través de un ordenador es mero entretenimiento. Falsedades, exageraciones, teatralidad, pose, fraude, engaño, frivolidad, cinismo. Desde webs de noticias de publicaciones que antes fueron relevantes (en su formato impreso) y ahora hablan de gatos hasta rincones cruentos mostrando realidades difíciles de digerir al modo de Mundo Narco. El sector aburrido, desprovisto de la comedia suficiente para asegurar su perdurabilidad. Coñazo, vamos.

Y luego está el otro extremo, que considera que todo esto es real. Fiel a la vida misma, o como mucho la manera de expresar y actuar imposible en el mundo real. En la oficina asientes con la cabeza cual idiota a tu jefe, no plantas cara a las chorradas de tus compañeros, y en todas partes te desprecian. Pero es llegar a casa, o tener el móvil en la mano, y viajar a otras realidades. Surfear la red con el entusiasmo de un niño pequeño, el criterio de un cruzado sifilítico, y la perdurabilidad y dignidad de una verruga testicular. Los más interesantes y perturbadores, desde luego. Y te miro a ti mientras escribo estas líneas.

Bienvenido. Este texto está dedicado a ti y a los tuyos.

Internet a la manera de tu nuevo Comité de Salvación Pública. Esta vez sin gracia ni guillotinas, sólo tus quejidos de asombro fingido y martilleo de dedos atolondrados escribiendo tonterías. Donde los procedimientos escasean y los principios son prostituidos.

¿Formas parte de algún colectivo vinculado a la lucha social? Cortapega panfletos virtuales disfrazados de noticia que un retrasado ha redactado sin seguir siquiera las normas fundamentales no ya de escritura, sino de tener puta cabeza: falta de fuentes, de documentación, verificación, etc. Lo cual, por cierto, es indiferente de ideologías. Aquí lo que cuenta es el propósito inicial y el ridículo final. Tarde o temprano, es probable que acuses e insultes a quien converse contigo por cometer el peor crimen imaginable: pensar de manera diferente a la tuya. Adelante.

¿El odio te carcome de alguna manera no especificada que no reconocerías siquiera bajo tortura, pero quizá estás deseando ventilar a los cuatro vientos?. Cuelga publicaciones ambiguas que hasta un niño podría comprender, pero no incluyas valoraciones personales, sólo cuatro generalidades. Está de moda ser cínico, pero aún más ser un cínico cobarde. Te hace parecer misterioso. Dueño de mil complots de chichinabo que ni tú mismo sabes de qué van o por qué surgen. Un maestro del mal a medio formar. Un Doctor No cuyos secuaces han muerto y se pone hasta el culo de fármacos infantiles para poder copar con el dolor. Si perteneces a esta categoría, felicidades. Sois mis preferidos.

Luego están los clichés con patas que intentan compensar gravísimas carencias. Gente guay que hace chistes racistas, pero que luego te sueltan un “oye, de racismo nada que tengo amigos de otras razas”. Obsesos del gimnasio con parejas de plástico que se odian/temen a sí mismos con la misma intensidad que a la sociedad y al género opuesto desde mucho antes de entrar a la universidad. Intentos de feministas sexualmente traumatizadas que primero hablan con picardía y atrevimiento para luego soltarte un “o soy virgen, o soy puta” al borde del llanto después de besarlas. No, perdón: de que ellas te pidiesen que las besases. El mínimo común denominador de estos pobres diablos es su enorme dependencia a la consideración que otros les tengan. Sometidos a la presión social, se quedan en un puñado de inseguridades. Más tarde, la nada. Como un hurón tembloroso desangrándose en temporada de caza.

¿Alguien te molesta, o simplemente te dice cosas que no te gustan?. Cuelga conversaciones privadas sin pedir permiso a los implicados. Fóllate las leyes del derecho a la privacidad, intimidad, y el secreto de las comunicaciones. Y de paso observa cómo de gilipollas son tus contactos (salvo que sean gilipollas de verdad y sean de esos que creen que algunas “conversaciones”, que son manipuladas y creadas desde cero con la intención de crear chistes, son completamente reales) te hacen la cama sin pensar por sí mismos. ¿La gente de verdad es tan crédula que se olvida de lo fácil que puede llegar a ser manipular imágenes así con photoshop?, ¿le importa acaso o sólo lo necesita de munición fácil por puro aburrimiento?, ¿tan poca personalidad tienen?. De vez en cuando, varias personas que conozco hacen esto, y automáticamente pierdo toda la confianza que pudiera tener en ellos. A perpetuidad. O al menos la necesaria para las cosas importantes. Todavía podría tener trato, vida social, cierta camaradería, relaciones sexuales e incluso un atisbo de futura complicidad. Pero siempre estaría detrás ese tiro al aire. Esa posibilidad de que fragmentos de sus cabecitas no funciona bien y que si un individuo dice algo indebido acabará siendo blanco fácil de una manera así de ridícula. Y paso, con toda sinceridad.

Es una decepción. Y de forma pareja con las enfermedades de transmisión sexual, esto puede afectar a cualquiera y no hay una manera de detectarlo hasta que no ha ocurrido. Y después vienen los sustos, lloros y gritos de rabia.

Estas actitudes, perpetradas por unos y soportadas por otros muchos, son las que a conveniencia son escaladas a un nivel trágico llevan a la gente a hacer las verdaderas tonterías. O a aburrirse y volver al mundo real. O a ser inteligentes y tomarse esto como lo que muchas veces es: internet. Si esperas que la gente sea completamente sincera, vas mal. Si crees que todo es mentira, vas peor. Supongo que la posibilidad de que no haya nada seguro y del todo real es lo que mantiene vivo esto. Que la sustitución del mito y el misterio de figuras públicas se diluye cuando se conoce tanto y tan poco interesante. Y que nadie está a salvo de esto. No me sorprendería llevarme las manos a la cabeza si ahora mismo revisase mi propio historial y exclamar “¿QUÉ COJONES ES ESTO?“. Pero tanto da.

No somos lo que publicamos. Ni aún prescindiendo del texto (que por definición limita una multiplicidad de recursos expresivos y tonales que otros canales tienen) o tirando de videos (que por su propia naturaleza están tan frecuentemente preparados con tanta sanitización para dejarlos en algo inocuo, seguro e impersonal para con respecto al Reino y la Ley, que pierden gran parte de su valor). Salvando las inevitables distancias físicas y personales, porque mayor proximidad no equivale a mayor interés, las relaciones interpersonales cara a cara suelen tener pocos sustitutos eficaces.

El resto son #hashtags, chistes/contestaciones ingeniosas que han requerido horas de preparación, y archivos de toda clase de documentos que locos como yo atesoran por el bien de todos. Internet es mejor con calma y palomitas. Que otros se peguen la hostia por no pensar y con suerte aprendan y mejoren. Y es mi opinión, y no debería ser la tuya si no quieres. El libre albedrío está ahí para quien quiera usarlo a conveniencia. Si acaso, nunca sobra un sentido de la responsabilidad. De decir “sí, estoy actuando incorrectamente según tú, pero obedezco a mis principios”. O “soy lo que soy. No hay ningún propósito noble ni causa superior que justifique tanta tontería. Tal cual, chaval”. Echarle huevos y plantar cara, como decían nuestros padres.

Quizá por toda esta chapa mi admiración por los locos y desequilibrados ha aumentado tanto en estos últimos años. Y no hay vistas de que vaya a descender. Muchas son personas peligrosas para la sociedad y ellos mismos, PERO…

Pero…

…dicen lo que piensan. Actúan como quieren. Y se muestran como son. Aunque sea terrible, estúpido o repugnante. Con el coste de remover tu estómago, cordura, paciencia y provocar ganas de correr. Bajo riesgo de que involuntariamente sus acciones te precipiten a la más absoluta desgracia. Su sonrisa de desconocimiento e ignorancia les catapulta a la redención. No por estupidez, sino por incapacidad. No por lástima, sino por humanidad e inspiración. Son imprescindibles, y debemos tenerlos siempre ahí. Al contrario que la mayoría de vosotros.

Son mejores que tú y que yo. Y lo sabes.

Y aún con todo lo dicho: gracias por existir. La gente débil que se espera a estar detrás de un ordenador para hablar con honestidad, que nunca falte. A aquellos cuyo valor depende de la distancia mediante. Cuyo ingenio oscila según el tiempo y la originalidad empleadas. Cuando vuestra humildad desaparece y la exigís en otros como un impuesto revolucionario. Cuando gritáis sin saber hablar, pensar, respirar, o votar. Cuando una opinión divergente a las vuestras se convierte en eterna ofensa personal. Estáis ahí.

Mantenéis viva y divertida gran parte de esta broma llamada internet con un suministro ilimitado de drama y vergüenza ajena. Tomando con paciencia y humor todo lo que hacéis y manteniendo las distancias, sois gente maravillosa con la que contar. Al igual que los políticos, habéis trascendido a un orden inferior y ya no sois seres humanos. Os habéis convertido en entretenimiento. Portadores de risas, alegría e ilusión.

Brindo por vosotros. Gracias por existir.

7 comentarios en “Aprender rápido y fácil

  1. Joder Víctor,¿ escribes o vomitas? Bueno, en serio, me ha encantado. Está vivo y te quema por dentro.
    Y sí, la mayoría de los artículos políticos de publicaciones de todo tipo está escritos por cualquiera y son infumables. Creo que la mayoría no se los lee enteros nadie.Quizá una de las razones por las que sigo siendo marxista es porque no he conseguido acabar de leer artículos de otras personas.
    A mí lo que me gusta de internet , además de buscar información,no es el acceso al publirreportaje de las vidas ajenas: es que la imbecilidad humana queda por escrito. Contando con la censura, la imbecilidad humana va a ser lo único que quede por escrito.
    Sinceramente, yo todavía estoy preguntándome si hay tanta diferencia entre las relaciones cara a cara o las relaciones por internet. Vale, me he pasado, la hay.
    Me ha dolido un poco lo del gato. Lo de la gente que pasa de decir algo interesante a hablar de gatos.
    Tuve un profesor de Geografía al que le tuve que comprar su libro; el envés de la última página quedaba en blanco y nos ofreció una colección de fotos de su gato. Es un libro de Geografía bastante bueno.

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