“Sleep deprivation all around the nation”

Opale - Sparkles and Wine 002

A veces pienso que los sueños son viajes a realidades paralelas donde ves qué podría haber pasado si determinadas circunstancias hubiesen ocurrido y/o cambiado hacia una dirección diferente. Hoy he tenido uno así. He soñado que volvía a varios enclaves del pasado en medio de un entorno festivo. Sitios que sólo existen mentalmente, ya que en la actualidad no sobrevivieron físicamente.

Miradas confusas que se rehuían entre ellas. Iba por esos enclaves y por alguna razón una persona me seguía desde hace un buen rato. Bromeaba sobre un asunto que no recuerdo. Creo que era como una especie de actos ilegales coordinados entre los diferentes enclaves, como una competición y/o series de iniciativas. No lo recuerdo bien. Mientras se acercaba hacia mí, esa chica hablaba conmigo en un lenguaje que no entendía. Ya despierto deduje que se trataba de un caso de glosolalia. Hablar de manera ininteligible, al punto de la posesión divina o el marco etílico. Y nadie más podía ser capaz de verla. Excepto yo.

A nuestras espaldas, y sobre el marco de una puerta, había protuberancias metálicas, que apuntaban en una inclinación de 45º hacia arriba, conectadas con las patas metálicas y negras de muchas sillas. En cada una, sobre sus asientos blancos, había un par de personas sentadas. Increpaban burlones a todo el que se tenían a su alcance, incluso llegando a intentar golpear (no con demasiada fuerza) a algún desprevenido. La estructura continuaba hasta el techo donde parejas en posición precaria contemplaban divertidas lo que sucedía. Cuando la chica que hablaba idiomas extraños llegó donde yo me encontraba, se hizo la oscuridad y el silencio.

En un radio de unos 3-4 metros, y de forma esférica, irradiaba una oscuridad en la que ella era el centro aún iluminado por luces lejanas que todavía no podía distinguir. Suficientemente cerca, desaparezco en su oscuridad. Invisible a los demás, y a mí mismo, pero no a ella. De fondo soy capaz de oír conversaciones a gritos ahogadas. La chica me ofrece su mano y aceptándola a tientas le tiendo la mía. Al hacer contacto la luz me cubre a mí también y por fin entiendo el propósito de la oscuridad antes reinante.

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En el interior de dicha esfera la chica era capaz de ver pasado y presente a voluntad. Tanto en esta como en otras posibilidades y futuribles imposibles de presenciar de otro modo. No por cambiar el pasado, sino por ser ejecutor y alumno de lo vivido. El rostro de ella era iluminado por una esfera que no paraba de orbitar y cambiar de color. Una visión desquiciante a la que tenía gran cariño. De la mano ella me llevó a otro enclave donde me encontraba con personas con quien tuve asuntos pendientes. Ellos sí podían verme. ¿Cuál era el propósito tras esta excepción? Con una motivación y energías inesperadas, les exigía explicaciones, a las cuales ellos hacían oídos sordos e incluso algunas burlas. Calmado y estable repetía dichas preguntas.

Al borde de la violencia o del diálogo, era elección suya de cuál de las dos maneras terminaría esa conversación. Ellos reaccionaron de otra manera: unos hablaron del tema preguntado, otros de una iniciativa preparada tiempo atrás por toda la ciudad. Ella no paraba de cogerme la mano, nadie reparaba en ella. Distracciones futiles, una pregunta repetida encarrila y devuelve la conversación hacia donde yo creía que debía estar.

Una elipsis más tarde me encontré con ella. Parecía confundida o que estaba sufriendo algún trastorno mental. Partiéndome de risa acababa, sin ninguna razón concreta, cogiéndola en brazos y llevándola a algún lugar. No había más oscuridad a su alrededor. No había pasado ni presente simultáneos y alternos a su alcance. Parecía tan confusa como todos nosotros. ¿De ahí mis risas?, ¿alivio, maldad, o alegría?

En lo último que recuerdo, estaba en la Glorieta de Pirámides. Un par de artistas estaban pegando carteles sobre una acción artística que se estaba desarrollando por toda la ciudad. “La ciudadanía era invitada a participar libremente y con total independencia siempre que siguiesen los criterios y normativas de la organización para la acción artística ciudadana”, rezaba el pie de página de dichos carteles. Al preguntar a los implicados qué quería decir aquel sinsentido me encontré con respuestas evasivas. A los pocos segundos miro a donde estaban sus carteles y me encuentro que han sido cubiertos por otra serie de anuncios y demás. La ciudadanía respondiendo a la propuesta. Irónico.

La chica, sentada en un banco mientras contemplaba esto último, ya no está rodeada por la oscuridad. Sonríe desconcertada y tranquila. Entendiendo lo que ocurre, la alegría surca mi rostro también al compartir sus sentimientos: en vez de tener miedo a lo que ocurrirá después por no tener más la capacidad de prevenirlo en todas sus variables y posibilidades, lo único que tiene/tenemos es una calma absurda que no sabe/sabemos de dónde viene. Soy yo ahora quien le ofrece mi mano y antes de aceptarla hace una pequeña expresión de sorpresa.

-Oh, vaya.

Como si tuviese 5 años.

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Después nos alejamos. No me acuerdo de nada más. Me despierto con el sabor de boca de haber visto una vez más a alguien que intenta, en nombre de la seguridad y la estabilidad, coartarse y civilizarse de maneras en las que sabe que nunca estará a gusto pero tampoco al borde del colapso. Y que es un miedo tangible y casi justificable lo que perpetúa eso. Y que sólo viendo todos los posibles, en vez de centrarse en una única manera de ponderar consecuencias, es accesible la calma. Y de ella parte el poder vislumbrarlo todo. ¿Era ella la mujer de la esfera negra? Simbolismo simplista. Tiene que ser más… algo que no consiga recordar.

Siempre hay cosas que en los sueños son perfectamente perceptibles que desaparecen tras el primer segundo al recobrar la consciencia.

Una inesperada y curiosa manera de hablar con mi subconsciente en sueños. Despertar con la sensación de haber realizado un buen trabajo. Y correr a por la grabadora del móvil para registrar todo esto que estáis leyendo ahora.

Vaya manera de empezar el año.

Y vaya manera de tomar el primer café del 2016.

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