Lascivia

El siguiente artículo continúa analizando, contextualizando y reaccionando ante los hechos ocurridos a partir de la primera crisis del gobierno de Manuela Carmena en Madrid: la crucifixión mediática de Guillermo Zapata  y su dimisión a medio gas como concejal de Cultura y Deporte. El artículo original se puede consultar aquí.

Somos personas normales con… con defectos y con virtudes. Y los asumimos, los explicamos y asumimos las consecuencias.
Rita Maestre

We are not your kind of people.
We fight when you start talking.
There’s nothing but white noise.
Garbage – Not Your Kind Of People

 

Ayer, tras la tormenta de mierda de la tarde se alzó otra rápidamente. La carnaza esta vez es más insípida y su objetivo es Alba López Mendiola, posible sustituta de Zapata. Los medios repiten en sus informaciones su antiguo perfil de twitter:

perfil alba lopez mendiola

Y, como sospeché ayer, Rita Maestre es la siguiente. La Fiscalía de Madrid pide un año de cárcel por el asalto a la capilla de 2011 en la Facultad de Psicología del Campus de Somosaguas de la UCM.

Rita_Maestre_Madrid_001

Mendiola, Maestre y yo en la vida real posiblemente no nos llevásemos bien. No soy un moderado, ni lo voy a ser nunca, y todos sabemos que a veces no hay peor enemigo natural para un radical que otro de su misma clase. Es la característica perpetua e inherente de soñadores, integristas, errores de la naturaleza, libertadores, o simples ingenuos que llevan un amargo camino intentando perpetuamente cambiar lo que les rodea durante el resto de su vida. Y, si puede ser, siempre por el bien común.

Para Mendiola/Maestre y los círculos que frecuentan, probablemente antes que un nombre o un cúmulo de acciones y experiencias sólo sea un oponente. Alguien de quien desconfiar por qué es, no por el cómo: caucásico, heterosexual, adulto. Asesino, violador, maltratador, discriminador, machote en potencia, prepotente, superficial, terrorista doméstico, hombre. No es la primera ni la última vez que el feminismo se desvirtuará para conformar una teoría en contra de la discriminación y la desigualdad con más odio, miedo, rencor y propaganda imposible de tomar en serio e incapaz de sumar apoyos más allá de los círculos extremistas. En la universidad me quedó bien claro que para algunos la defensa de sus ideas pasa por la inevitable fragmentación de la sociedad. Pueden usar mil términos: rojo, facha, anarca, pepero, socialista, feminista, hembrista, miembro de un club deportivo, o tipo que viene a pasar porros entre barricadas (estos últimos son los que más quiero), pero el mensaje es el mismo.

Pueden instrumentalizar la universidad pública convirtiendo sus facultades en centros donde las notas a final de año dependen de tu vinculación y activismo político antes que de los conocimientos demostrados. Pueden censurar en nombre de la libertad. Reprimir opiniones disidentes, dificultar la actividad cultural independiente de todo signo ideológico. Pueden proponer/imponer conceptos y costumbres: rezar en las escuelas públicas contra la completa animadversión por la religión (entendida esta como aquellas que están suficientemente conocidas/extendidas en países desarrollados donde una oposición y/o crítica no derive en severas y desproporcionadas penas de cárcel, persecución, agresiones, o incluso la muerte) basada en la burla, la negación del diálogo, y el olvido de que hay muchas personas que por ser creyentes y/o practicantes no tienen que estar inevitablemente situados en el atraso intelectual o social. Creer en Dios, pese a quien le pese, no significa ser un hijo de puta retrógrado rencoroso y opresor.

Si tú no tienes mis criterios y forma de pensar, eres el enemigo.

¿Y sabes qué? Eso no quita ni un sólo atisbo de apoyo a su derecho para producir y propagar ideas, tanto las criticadas en los medios como las que han llevado a vertebrar su trayectoria política. ¿Eso quiere decir que apoye estas ideas? Joder, no. De nuevo la triste doble moral aparece: según la Constitución, cuya utilidad oscila según el día y el discurso de turno, se establece una garantía de libertad religiosa en su artículo 16, sección primera. Pero no es el tema que importa porque, atentos, parte de las razones por las cuales se promovió la protesta son más que razonables. La teoría, no esta particular práctica, de un activismo en lucha que en un entorno público no cabe ninguna religión. Es algo extremo puesto que personalmente apoyo la formación de espacios de rezos para diferentes credos en base a la multiculturalidad creciente de nuestro país, pero…

¿Por qué tanta histeria para los militantes/votantes de los viejos partidos?, ¿por qué tanta inocencia por los activistas de la nueva ola ante los ataques mediáticos?

¿De qué puto guindo os habéis caído vosotros?

¿Qué cojones esperabais tras las elecciones, cortesía y coherencia?

Dicho esto, es vergonzosa la naturaleza de los ataques hacia Mendiola/Maestre y otras militantes de la formación. Como con Zapata, la descontextualización, parcialidad y sensacionalismo es lo primero. Su identidad, su sexualidad, y su naturaleza utilizadas en su contra como si de un motivo evidente de vergüenza se tratase. Su orgullo y criterio convertidos en errores de los que hacer burla cobarde y sin razón presentada:

Quiero saber algo simple: ¿qué hay en el otro lado?, ¿qué sistema social ofrecen sus opositores y críticos? Y, aparte, ¿qué razón hay tras tanta soberbia de ambos bandos?

¿Qué debemos hacer?

Este es un país de aparente libertad y derechos concedidos, pero no es así. Lo más básico se establece como moneda de cambio según períodos electorales. El debate de los derechos de los colectivos LGBT. El aborto. Los privilegios del concordato de 1979 con el Vaticano. La cuestión de la sanidad, educación, e inversión. El debate es desplazado por una miríada de insultos y autoafirmaciones incoherentes. Y después esto:

El Partido Socialista y algún miembro más de la oposición dicen que si usted está imputada tendría que dimitir. Lo digo por… el… ataque o… ese acto de protesta en la capilla de la Complutense.
-Bueno… eh… no. Yo creo que… que… estoy perfectamente capacitada para, para mantener mi función. Y aquello, como digo, es una… como he explicado, fue una protesta pacífica hace cuatro años.

Y por si no ha quedado claro de una puta vez, cortapego el artículo 16 de la Constitución, ese alegre documento que cada uno interpreta como quiere:

  • Se garantiza la libertad ideológica, religiosa y de culto de los individuos y las comunidades sin más limitación, en sus manifestaciones, que la necesaria para el mantenimiento del orden público protegido por la ley.
  • Nadie podrá ser obligado a declarar sobre su ideología, religión o creencias.
  • Ninguna confesión tendrá carácter estatal. Los poderes públicos tendrán en cuenta las creencias religiosas de la sociedad española y mantendrán las consiguientes relaciones de cooperación con la Iglesia Católica y las demás confesiones.

Nada nuevo. Déjà vu.

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