Gilipollas

[Actualización 15/6 14:29: Guillermo Zapata ha dimitido como concejal pero permanecerá en el grupo municipal. Carmena acepta dicha dimisión. La polémica continúa, y la vida sigue igual.

Actualización 15/6 19:05: mientras que algunos medios de la derecha apuntan e intentan desprestigiar a Alba López Mendiola por varias publicaciones de su pasado,

tuits_mendiola
aparece un “nuevo perfil” de Twitter de Zapata. O una broma hasta confirmar su autenticidad.]

La seguridad ciudadana es la garantía de que los derechos y libertades reconocidos y amparados por las constituciones democráticas puedan ser ejercidos libremente por la ciudadanía y no meras declaraciones formales carentes de eficacia jurídica. En este sentido, la seguridad ciudadana se configura como uno de los elementos esenciales del Estado de Derecho.

Texto de Ley Orgánica 4/2015, de 30 de Marzo, de protección de la seguridad ciudadana. Preámbulo.

Menos de 24 horas después de que la alcaldía de Carmena haya empezado en Madrid (la primera vez que no gobierna el Partido Popular en décadas), ya hay una catástrofe exacerbada en importancia por los medios. La causa: el novelista, director y guionista Guillermo Zapata, por ahora concejal de Cultura y Deportes, publicó en 2011 los siguientes tuits:

Tuits_Guillermo_Zapata imagen-sin-titulo a2_0Hey, Zapata, he tenido que buscar en google tus publicaciones porque borraste deprisa y corriendo tu cuenta. ¿Qué ha pasado, tío?

Toda la oposición en pleno pide su dimisión, o destitución de la mano de Carmena (que aún está considerando qué decidir con su primer bache, pequeño y estúpido a la larga, pero presente y sangrante ahora).

928Dramatización de la reacción de la oposición

Un tipo se porta como un gilipollas sin gracia años antes de llegar a la escena política en un cargo electo de la capital. Su gilipollez aumenta al no darse cuenta de que en su reciente posición pública va a ser vigilado por los opositores y sus medios afines. Lo más relevante y depresivo de este hecho no es lo publicado, sino el contexto y las reacciones de los espectadores. La oportunidad perdida de una discusión civilizada sobre las limitaciones expresivas, internet, redes sociales, y nuestra capacidad de tener paciencia como adultos. Pero no, la esperanza se pudre a cada segundo que pasa.

Los apoyos a Zapata no podían haber ido en peores direcciones posibles. La actitud común es una mezcla de “y tú más” y “no entendéis los mecanismos intrínsecos del humor, y por lo tanto alguien con más capacidad debe explicaros brevemente por qué tenéis que sonreír ante comentarios racistas que no os resulten graciosos. ¿Queréis ser modernos?, ¿queréis ser respetados? Pues callad y asentid, idiotas. Fingid y ser hipócritas por una buena razón en esta vida, imbéciles.

Y cuando os diga lo contrario indignaros, que somos nosotros los que decidimos qué cruza la línea, y no el signo político de quien lo dice. Aquí tenéis otro video de Sarah Silverman, dad palmas con los cojones mientras lo veis y olvidáis que el marco legal, histórico y cultural en el que ella opera es muy diferente al nuestro. Y no os perdáis El club de la comedia en La Sexta, que es lo más parecido a padecer un coma vegetativo y ser consciente de cómo tu cuerpo se pudre en vida, pero es lo único que la ley, nuestros inversores y nuestro talento nos permiten crear. Que le den al sentido común y a los que plantean una reforma del código legal (o de la Constitución) que permita expandir los límites de la libertad de expresión para el ciudadano de a pie sin tener que estar años de juicios y acabar en Estrasburgo como hizo Otegui por sus comentarios sobre el Rey.

¿Riesgo?, ¿profesionalidad?, ¿heterodoxia? Que lo hagan otros, no te jode. Yo quiero acabar mi lastimera jornada de trabajo en un club moderno follándome a incautas aspirantes a twitstars. Que le den por culo a Lenny Bruce y a todo su sufrimiento por intentar hacer lo correcto, porque él sabía lo que se le venía encima. Que le jodan a esos fiambres brasas de Carlin, Hicks y Pryor. Yo no quiero ideas que provoquen y hagan reflexionar, yo quiero contentar a todo mi público por igual. Quiero contar las mismas ideas aguadas que puedan emitir en horario de menores. Y si me fuese mal, suelto cuatro pedradas verbales, creo movida, aparezco en los medios, y me aprovecho de lo imbéciles e impresionables que sois. “Huy, huy, siento haber dicho esto. ¿Qué sabía yo?” Pues más que vosotros ¿y qué coño haces mirándome así?, ¿quién te crees que eres? Mucha cantinela a favor de la corrección política, pero a la mínima os subís al carro para reíros de quien esté moda reírse. Y casi siempre sin saber por qué. El que no haya sido nunca un hijoputa que tire la primera piedra, valientes. No eres mejor que yo, ni lo vas a ser. De hecho, es al revés. Yo sé los límites, y sé cuál es mi precio. Y si no te gusta, lárgate a ver a gente como Los Morancos, que a la hora de la verdad han sido los más listos porque nos han recordado la razón fundamental de la existencia del humor español: un pasatiempo tomado medio en serio en el que me río del vecino que vive lo suficientemente lejos para que no me calce a hostias con la guardia baja. Por eso el humor rural y de contrastes tiene más éxito que una ETS en época de ferias y fiestas.

Ojalá pudiera hacer lo mismo que ellos (o Arévalo, o Chiquito) y poder seguir tirándome el pisto de que soy un intelectual… peeeero no. Me queda posthumor, postureo, y endogamia. Soy un liberal intelectual con la apertura moral de un comisario estalinista y la capacidad de diálogo de una bala entrando por tu nuca. Grito libertad en público y susurro con rabia “por mi libertad y no la tuya” en privado y acompañado de mis cómplices. Soy un progresista aperturista que lanzará la primera piedra y dibujará las tempranas fronteras cuando se encuentre con lo que no tolere. La razón y la tolerancia vertebran mi manera de procesar lo que me hace feliz, y no contextualizar ni entender lo que te hace feliz. Y aun así soy mejor que tú al luchar por la libertad usando chistes viejos y pésimos más propios del foro de Frente Atlético o Stormfront. Es, es… por la libertad de expresión. ¿No lo entiendes? El humor cataliza la expresividad de dichas afirmaciones y su contexto humorístico garantiza que no van en plan mal rollo, tío. La postmodernidad ha dado vía libre a miles de personas para decir nada y pretender vender que han dicho todo. Es como darte una hostia con la mano abierta y sonriendo. Si yo me río, tú te ríes. Porque la libertad de expresión es sagrada cuando es HUMOR. ¿Qué quieres, decir barbaridades y tener más libertad si no es para contar chistes? Te jodes, no es mi moviola ni mi problema. Haber estudiado y nacido en un país mejor. Quizá Reino Unido, quizá Estados Unidos. Siempre nos quejamos de cómo son, pero nunca admiramos (ni aspiramos a igualar) lo que tienen y disfrutan.

¡Hasta luego, gilipollas!”

Esta polémica es estéril desde su comienzo y los principales perjudicados no son los judíos, o el gobierno de Carmena o el propio Zapata (que seguramente se lleve un par de regletazos y siga tan pancho después), sino los ciudadanos. ¿Queréis saber quién es la única persona que ha sabido actuar como Dios manda y de la manera más sencilla del mundo? Irene Villa.

Respuesta-de-Irene-Villa-a-aqu_54432273020_54028874188_960_639Ciertamente esto es una manera de reventar las expectativas de la gente

No sólo ha sido quien más lógica e inteligencia ha tenido para tratar este asunto, sino que ejemplifica un ideal que muchos me quieren convencer y mostrar como irrealizable: que es posible un país donde el humor negro o los insultos existan bajo el amparo de la libertad de expresión. Que la posibilidad de comunicar ideas potencialmente insultantes no garantiza crear dolor y sufrimiento hacia los que van dirigidas. Y que una persona puede alzarse por encima de las demás haciendo lo más difícil: asentir, sonreír, y dedicarse a sus asuntos. Ella no ha sido una gilipollas, sino alguien con más cabeza y dignidad que muchos de nosotros juntos. Cuando miras lo que ocurre fuera y comparas, te das cuenta de que en el terreno de las libertades fundamentales existen tres clases de países:

  1. Aquellos que tienen unos límites más abiertos que nosotros y no se desintegran en la anarquía. Al contrario: han inspirado al resto del mundo a actuar y pensar de maneras nuevas en momentos de necesidad. Sus excesos tienen repercusiones que en nuestra mentalidad paradójicamente restrictiva son inconcebibles (como partidos políticos, agrupaciones, organizaciones e incluso religiones extremistas pero amparadas por el marco legal).
  2. Países que tienen marcos legales abiertos, fundamentalmente por razones de culpabilidad provocadas por regímenes políticos dictatoriales recientemente pasados que no desaparecen de la memoria colectiva. Esta situación provoca una descompensación entre la teoría de sus leyes fundamentales y la práctica de sus códigos legales. Libertad hasta cierto punto. Inmovilismo social, mentalidad tendente al conservadurismo, etc.
  3. Países sin Estado de Derecho bajo la excusa que más les convenga: religión, ideologías extremistas, conflictos raciales y/o territoriales, etc.

Nos llamamos demócratas y libertadores, y aún seguimos con un complejo de culpa y miedo brutal desde que aquel gilipollas de Ferrol palmase. La mayor manifestación de valentía se queda en una cuenta anónima vía twitter perseguida por Delitos Telemáticos, que desde la Ley Mordaza deben estar más que contentos. O en un menor de edad conocedor de que haga lo que haga (salvo matar personas y hacer desaparecer cadáveres) no cargará con las culpas sino sus padres o tutores legales.

Lo más triste es saber que no se va a avanzar nada en estos temas. Que el derecho a expresar opiniones seguirá condicionado constitucionalmente según quién nazca en cuál contexto (respeto sagrado a la figura del Jefe de Estado), empresarial (retirando publicaciones que no obedezcan intereses corporativos o personales, y no culturales) y socialmente (siguiendo con la doble moral de siempre). Tengo la impresión que van a desenterrar más mierda de este estilo no para crear un debate, sino como pólvora electoral en época de heridas abiertas y rabia de los viejos partidos tras el 24 de Mayo. ¿Cuánto falta para que saquen el tema del asalto a la capilla en el Campus de Somosaguas en 2011 (antiguo campo de juegos de los que ahora gobiernan la capital) para, una vez realizados gritos e insultos, no se solucione nada? ¿Cuántas veces tendrá que pasar lo mismo?

El respeto a los viejos símbolos del sistema prevalecen sobre los derechos de la ciudadanía mayoritaria. Han silbado el himno, quemado la bandera, e insultado a un Jefe de Estado que por su propia iniciativa está donde está, y cunde la locura. Reprimen derechos, estratifican, explotan, mienten abiertamente sin castigo a la gente, y muy pocos dan un paso al frente. ¿Y pretenden que no saltemos ni nos cabreemos? Es lo normal, natural, esperable y respetable. Porque, dicho todo lo anterior, un hombre cabal tiene pocas soluciones: huir, responder con la palabra y, la tercera e inservible, atacar con violencia física. El sacrificio ritual, político y público de Zapata es inútil e innecesario. Retirarle del poder sólo es desviar la atención de lo fundamental.

Los ingenuos, románticos, heterodoxos, y suicidas sociales que piden expandir las fronteras del humor no escaseamos. Quiero polémica. Quiero poder reírme del Rey, del presidente del Gobierno. Quiero poder oír cosas en un escenario que hagan retorcerse de dolor y rabia a nuestros muertos y aplaudir con furia a un público fiel y honesto. Quiero poder decir en alto cosas duras, crueles y necesarias en lugar de callarme con excusas y miedo a represalias. Y quiero que tú también lo hagas, empezando hoy: medita unos minutos sobre lo que te mueve y provoca entusiasmo en esta vida. Sé justo, imaginativo, y exprésate de manera pirotécnicamente divertida. Llegada la ocasión adecuada haz aparecer lágrimas de rabia, dolor o risa histérica en los rostros de aquellos por quienes sientas amor. Y, sobre todo, nunca pierdas de vista a los que gritan lobo al primer signo de mal rollo, que son los que más cosas te querrán prohibir decir. Que les jodan. Las demandas son justas y el momento nunca dejará de ser el adecuado. El resto es paciencia y templanza. Y, lo más importante del asunto, ¿cuánto tiempo falta para poder llamaros gilipollas, y que vosotros lo hagáis en respuesta justa (o no), sin que necesariamente acabemos a hostias o en la cárcel?

Eso sí sería un buen debate. ¿Nos ponemos a ello?

3 comentarios en “Gilipollas

  1. En definitiva que es lo que quieres decir? Que nos tomemos con humor a estos impresentables? Cuando zapata va a manejar 37 millones de euros de mi distrito y viaja en coche oficial. De donde lo han echado ? De ningún lado. Y Carmen a coloca al marido de su sobrina? O quizás nos callamos a que la alcaldesa de bildu recuerde en su embestidura a los ” prisioneros” según iglesias yo los llamo ” asesinos” de eta. Nos descojonamos ? Los ” prisioneros” son unos asesinos desgraciados y lo que los defienden son escoria. Tómatelo tu a risa yo no.!

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    1. Vale.😄 ¿Algo más?

      Y edito para añadir esto: como con cualquier partido político, hay errores que se cometen y personas que deben estar pendientes de todos ellos. Sea del signo que sea. No hay que callarse ni mirar a otro lado. Hay que ser críticos y firmes sin que eso signifique estar todo el día enfurruñados y con el culo apretado. Para empezar, estar calmado ayuda a pensar mejor.

      No digamos ya escribir y actuar. Un saludo, y gracias por leer mi texto.
      😄

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