Criminales invisibles y olvidados a conveniencia

Hay muchas preguntas retóricas y cursis en esta vida. Un ejemplo como “¿qué precio tiene tu vida?” no sirve más que para avergonzar a quien pronuncia tal idiotez. En otras ocasiones las preguntas se vuelven jodidas, y las respuestas tangibles y cruentas.

En Agosto apareció un supuesto caso de violación múltiple en Málaga: cinco jóvenes presuntamente asaltaron y violaron a una joven durante la feria de dicha localidad. Desde el primer momento en el que empezó la investigación judicial aparecieron indicios de que quizá no sería un caso tan previsible y de manual. Ayer El País publicó que la denunciante acepta una condena de 10 meses de cárcel y el pago de una indemnización de 2.160 euros. Dicha mujer no irá a la cárcel al no tener antecedentes penales.

2.160 euros. Ese es el precio tangible, y jurídicamente aprobado, por intentar joder de por vida a cinco personas. Repito, cinco personas. De manera irreversible.

Y, sin embargo, no he visto indignación por estos hechos. Estamos ante un claro delito que destruye los cimientos del supuesto Estado de Derecho en el que vivimos y que sirve de munición para los que critican aberraciones legales como la Ley de Igualdad. Pero, no. Hoy es más importante criticar una tontería como que un tipo no asuma la idea de que las mujeres puedan entrenar a deportistas masculinos porque sólo ve la posibilidad ver eventualmente a dicha mujer con poca ropa en los vestuarios.

Una gilipollez enorme, pero inocua. Una estupidez que no ha incurrido en ningún delito.

Sabes que un país está lleno de mierda y un colectivo podrido cuando descartan ideas como “autocrítica” o “retractación”. Sería adecuado esperar como mínimo que admitiesen conocer el resultado. Un simple “Hemos leído la resolución judicial. Fin del comunicado.” Sería lo justo, pero estaríamos siendo ingenuos y olvidando dónde estamos.

Hasta Público.es ha emitido un teletipo con forma de noticia (otra cosa es que sus respectivos bloggers hagan lo mismo pero, eh, libertad de expresión hasta que digas algo que no me guste, cuidado).

#MachismoPublico explotó, sin erótico resultado. Los de un bando debatían sobre si recibir una simple invitación a un café es el equivalente a ser arrastrada a una cueva y violada grupalmente hace 50.000 años. Los del otro recogían carnaza y munición. Es la misma mierda de siempre.

Quiero que la falsa denunciante de Málaga sea conocida. Quiero su nombre y datos públicos. Quiero que se publique el sumario del caso íntegro. Quiero que se conozca su identidad. No por venganza, sino por el simple derecho a saber quién quebranta la ley. Sea por mera justicia, o porque creo tener derecho a saber quién va jodiendo a los demás por ahí y podría representar un peligro para mis seres queridos.

Los criminales de este país no deben tener más derechos que el resto de nosotros. Sean quienes sean.

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