[Actualizado] La Abdicación, con A mayúscula

Actualización: video con la manifestación añadido.
1. España se constituye en un Estado social y democrático de Derecho, que propugna como valores superiores de su ordenamiento jurídico la libertad, la justicia, la igualdad y el pluralismo político.
2. La soberanía nacional reside en el pueblo español, del que emanan los poderes del Estado.
3. La forma política del Estado español es la Monarquía parlamentaria.
Artículo 1 de la Constitución Española vigente.

 

Uno de nuestros símbolos más grandes se ha desplazado a un segundo plano. Cansado, en desuso y tras unos años catastróficos a nivel de popularidad y opinión pública. Juan Carlos I Rey de España ha anunciado que deja su cargo. No llegará a realizar una de sus ilusiones: morir con la corona puesta. El hombre que abandonó el Movimiento en favor de la democracia. El símbolo de unidad de los españoles en la Transición. El héroe del 23-F. Hoy es un día histórico. ¿Y ahora qué?

Como anunciábamos ayer, el clima de opinión pública trata de hacernos creer que esta nueva etapa histórica tiene sólo dos rutas: sumarse al bando de los ganadores y celebrar la urgente proclamación de Felipe VI, o seguir en la minoría marginada y radical que pide República. Nada más lejos de la realidad tras abrirse una oportunidad única de debatir nuestro futuro.

1. El Rey es el Jefe del Estado, símbolo de su unidad y permanencia, arbitra y modera el funcionamiento regular de las instituciones, asume la más alta representación del Estado español en las relaciones internacionales, especialmente con las naciones de su comunidad histórica, y ejerce las funciones que le atribuyen expresamente la Constitución y las leyes.
2. Su título es el de Rey de España y podrá utilizar los demás que correspondan a la Corona.
Artículo 56 de la Constitución Española vigente.

No sólo en la propia formación del Estado y su jefatura, sino de la propia composición de ésta y sus funciones si así se mantuviese.

3. La persona del Rey es inviolable y no está sujeta a responsabilidad. Sus actos estarán siempre refrendados en la forma establecida en el artículo 64, careciendo de validez sin dicho refrendo, salvo lo dispuesto en el artículo 65, 2.
Artículo 56 de la Constitución Española vigente.

Donde “acercar la monarquía a los ciudadanos” se escribiría quemando normas como la siguiente, si así se dispusiese:

La Reina consorte o el consorte de la Reina no podrán asumir funciones constitucionales, salvo lo dispuesto para la Regencia.
Artículo 58 de la Constitución Española vigente.

Es ahora cuando más que nunca hay que volver a la vida real, esa misma en la que los resultados de las europeas tienen validez, y promover la acción. De hablar entre nosotros, los ciudadanos, sin injerencias de los viejos modelos comunicativos. Apaga tu televisión y descarta lo que te vendan como “normal”.

1. Las decisiones políticas de especial trascendencia podrán ser sometidas a referéndum consultivo de todos los ciudadanos.
2. El referéndum será convocado por el Rey, mediante propuesta del Presidente del Gobierno, previamente autorizada por el Congreso de los Diputados.
3. Una ley orgánica regulará las condiciones y el procedimiento de las distintas modalidades de referéndum previstas en esta Constitución.
Artículo 92 de la Constitución Española vigente.

La Constitución Española vela por la mayoría de los ciudadanos, pero somos todos y cada uno de nosotros quienes seguimos aquí después. El referéndum es un deber nacional y moral si se quiere que haya un consenso con la organización del país. España ha cambiado mucho tras los 39 años de reinado en democracia. Los mismos que duró la dictadura desde el alzamiento y en las zonas rebeldes (y siguiendo con casualidades: Felipe V fue el primer monarca Borbón tras la Guerra de Sucesión. También el nieto del Rey Sol Luis XIV de Francia. Este paralelismo es gracioso recordando las aspiraciones revolucionarias de una mínima parte de la oposición a la monarquía y su general desconocimiento de la historia, o por lo menos de esta curiosa conexión. No espero que todos conozcan estos datos, de hecho hasta hace pocos meses ignoraba todo esto, sino dar a entender la ironía de que el primer Borbón de nuestra historia fue numéricamente hablando el predecesor del que algunos quieren que sea el último.). Dos etapas que bien deben haber servido para aprender y sacar lo mejor de ellas en busca de un futuro mejor.

Presentadores matinales anuncian orgullosos resúmenes de las noticias que llevan dando en directo durante toda la mañana. Montajes autocomplacientes siguen. Todas las risas y comentarios paternalistas de los colaboradores de programas de tertulia y debate del mundo no quitan que más allá de su “versión oficial” haya millones de ciudadanos que quieran opinar y participar en este proceso. No hay versión oficial, entendida esta como una imposición unilateral de unos pocos a la gran mayoría.

Existe lo que nos propongamos y aprobemos que haya.

Y aquí es donde intervenimos nosotros. Grandes esperanzas depositadas en la gente y la ciudadanía. ¿Lo haremos bien?, ¿lo haremos mal?

No lo sé pero Cristo bendito, la Providencia ha querido que esta serie de hechos haya empezado a producirse en época de exámenes, lo que facilita el aislamiento de las redes sociales. Cuestión de higiene mental y de recordar cómo la política a veces convierte a tus semejantes, amigos o no, en niños meones tontos que nadie toma en serio y por lo tanto no deben tomarse nada en serio. Su gran venganza con chistecitos gilipollas sin gracia guiada por una especie de hipogonadismo mental sazonado de daddy issues.

A tu manera, chico, pero como con la abstención, desacredita voces. Particularmente las de los que se oponen al sistema de las maneras más tópicas posibles pero luego sueñan alcanzar su independencia parasitando de él. Aprovechando sus estructuras y normas. Viviendo al límite hasta cierto límite. Ensalzando rebeldías ajenas sin considerar participar en otras nuevas. El gran evangelio de humor interno, e indescifrable porque nadie más quiere saber de qué vas, envejecido y muerto.

Y cuando no, se produce la avalancha de propuestas teóricas, territoriales, económicas y sociales en pocos renglones de texto. ¿Para qué justificarse y explicar nada? ¿No es lo que se hace en la política “seria”? Algo fácil y rápido. Elegir con la misma seriedad un sistema para guiar a millones de personas que tu marca de condones favorita o la manera en la que prefieres que te cojan el pelo para no llenarlo de vómito. ¿Para qué contar con otros si ya tenemos nuestro propio feudo mental?

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¿De qué me suena esto? La historia se repite. Sobre todo porque lo permitimos.

No quiero decir con esto que sólo haya debate serio o chistes aislados, sino de ofrecer ideas o apartarse. Distraerse o hacer algo nuevo. Al final del día nuestros votos son igual de insignificantes, y a la hora de la verdad mientras tú haces jijijaja los de arriba ríen también. Por razones bien diferentes. Siguen allí mandando a su manera, y tú no. Y se asegurarán de que sea así siempre.

BpH9M5iCQAEOk7DEspero que esto no sea real. Deseo que no sea real.

Nos gusta el sistema en función de nuestro éxito y de alcanzar, o creer alcanzar, esa ilusión de poder que permita follártelo y no al contrario. Es el equivalente mental a violar monjas con tijeras oxidadas recién improvisadas a partir de raíles destruidos y deformados tras los bombardeos incendiarios de Dresde. Todo ello mientras crees hacer lo correcto. Igual que Ed Gein.

Es una época genial para mandar a tomar por culo internet y disfrutar de un buen paseo entre jornadas de exámenes. O de intentar cambiar las cosas. Y, si cruzas los dedos, confluyen varios astros alineados y das tres golpes de talón con tus zapatos rojos, quizá puedas tener una conversación legible que no se base en eviscerar nada ni nadie. O una idea plausible que no conlleve pisotear a otros para poder ser realizada.

Sacad algo en limpio. Es junio en Madrid. Actuad. Como sea y donde sea.

Ya es hora de decidir por nosotros mismos.

Horas después espero a una persona mientras un grupo de universitarias comentan un examen diciendo cosas como:

“Puse varias organizaciones: la OTAN, la Organización de las Nociones Unidas…”

Dejo de escuchar. Un universitario le dice a sus amigas “¿cuándo fue la última vez que fuiste con ilusión a una manifestación?” Ellas ríen. Tiene razón. Es poco frecuente que el transcurso de este país haga superar la apatía general hacia nuestro sistema. Hacia nuestra historia.

Nos abrimos paso hasta un lugar al que quiero volver. El trayecto es sufrido. Pasamos cerca de un puesto de camisetas, chapas y otros accesorios.

Estoy subido en la ballena de Sol, también apodada “cabeza nuclear retro de hormigón y cristal semienterrada”. Hay miles de personas aquí.

Gritos y aplausos. La muchedumbre canta, salta y baila. Las consignas vuelan. Como en un festival de música, según la zona hay unas canciones u otras. Frases hechas. Todos unidos por la misma idea del cambio. El megáfono está cerca de convertirse en la nueva divisa.

Debería haber venido con ropa más apropiada. Botas de montaña, arneses y cuerdas. Mis zapatillas hacen que resbale por la estructura. Un par de personas me ayudan para subir. La última vez que estuve aquí arriba no fue tan difícil.

Ayudamos a la gente. Gritamos. Grabamos material. Un cámara de la agencia Efe, fotógrafos freelance, manifestantes. En estas circunstancias las ideologías están fuera. Es sentido común, derecho a decidir e iniciativa de la gente. Banderas de muchos signos, incluso de partidos minoritarios como Equo.

Desde aquí veo cómo la UIP espera en las calles Alcalá, San Jerónimo, Arenal y Mayor.

Las terrazas y tejados ya han sido alquiladas a equipos de televisión. Podemos jugar a deducir quién esta en cuál lugar. Cualquier espacio libre se ocupa. Nada es sagrado, y un día como hoy debería ser así. La conexión a internet falla, cuando no desaparece completamente.

Una treintena de jóvenes impide el cierre de la estación de Cercanías de Sol aguantando la verja. Han cerrado la estación de metro. Un joven me insiste en que si siguen más tiempo la policía actuará en base a delitos contra la seguridad ciudadana y resistencia a la autoridad. El sonido de sus golpes contra la puerta es ensordecedor. Se relevan para poder aguantar el proceso. Varios viandantes perdidos intentan entrar sin demasiado éxito. Hay fotógrafos al otro lado.

Controles en todas las calles adyacentes a Sol. La Policía no deja entrar a nadie que lleve “elementos susceptibles de pertenecer a ideologías políticas radicales”.

Vida normal en las arterias adyacentes a Sol. En la distancia las lecheras encienden sus luces. Una ambulancia pasa por Preciados.

Al volver a casa hablo con mis padres sobre el asunto. Con posturas diferentes pero sin escucharse el uno al otro. Pido a mi padre que revise las emisiones para ver si hay conexiones en directo. No es así. La casualidad hace que en Antena3 estén emitiendo V de Vendetta.

La noche está al caer. Crucemos los dedos.

Galería de fotos:
Video:

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