Here to Stay

Es interesante recordar la diferencia entre principios de siglo y la época actual. Especialmente hablando de televisión. Hemos pasado de grabar las citas ineludibles en vhs, cuando la repetición de programas o películas era estival o con las reposiciones en verano, o de estudiar guías de programación buscando rarezas o días de suerte.

No hay noches de desvelo viendo series que quizá no puedas ver en años, o en todo caso comprar en vhs llegado el momento. ¿Recordáis eso, cuando la difusión cultural dependía de las distribuidoras y muchas series no se terminaron de vender porque no alcanzaron las ventas necesarias?. ¿Cuando la mayor forma conocida de piratería se limitaba a copias de cintas vhs, discos grabados en mala calidad o videoclubes que entregaban folios con listados de juegos de la play, que ellos mismos alquilaban, para después ser comparadas con el vecino?. Ni siquiera entramos en el terreno de los primeros screeners o de lo absurdo que resultaba al principio el emule.

¿Recuerdas acaso la última vez que viste una serie con ilusión por ser un momento único y no un producto de consumo que poder parar, pausar, repetir y en última instancia despreciar por el hecho de poder permitirte desinterés?

Curiosa generación la nuestra que pasó de depender de cuatro canales, o un paquete de televisión de pago si tenías suerte, a teras repletos de material visual que acumulas porque puedes y te quedas sin ver en su mayoría.

De tener canales que eran instituciones culturales a meros repetidores de tonterías. En su mayoría. Echo de menos el canal C:, Locomotion, la época clásica de Cartoon Network, las discusiones de cuál plataforma era mejor según qué series echasen, los hitos de presenciar las primeras temporadas de Los Simpson en La2 (antes de cometer la primera de una serie de graves cagadas al vender los derechos de emisión a Antena 3) y South Park los sábados de madrugada y pensar “esto no es sano, pero es nuevo y me encanta”.

Hoy en día tengo una parrilla básica de 40 canales en TDT y casi ninguno merece que siga emitiendo. Los temáticos, según modas, son los más resistentes y los que más te pueden llegar a sorprender.

Hemos pasado de aplaudir la apertura en abierto de MTV España, gritar con la vuelta de Beavis y Butthead tras casi 20 años a olvidar el asunto por pura vergüenza ajena.

En una cultura audiovisual de un país desarrollado el efecto de saturación y olvido por amplia oferta es inevitable. Las modas tienen poca duración. Se alzan, establecen, propagan, desprecian, olvidan y mueren rápidamente. Por otro lado, cada fandom e hito son convertidos en lo más extraordinario que pueda haber existido jamás. Puede que sea porque de las primeras cosas que descubres que puede hacer internet por ti (después de la pornografía, el fraude, la crueldad, las anécdotas mindfuck, o la chanza) es mostrarte lo idiota que puede llegar a ser la gente. Quizá el fandom es, y ha sido, siempre así. ¿No era en un capítulo de Los Simpson donde Kent Brockman decía “También hubo revueltas cuando Mozart estrenó ‘La Flauta Mágica’“?

Hemos pasado de gastar lo poco que había de paga en recreativos o cibercafés a coincidir casualmente con amigos y pasar decenas de horas jugando con gente que probablemente tardemos en conocer en persona, si se da el caso. De compartir a nivel local experiencias a crear la mayor red de difusión y creación cultural jamás concebida. Un segundo Renacimiento por esteroides, cachondeo, locura, diversidad, tecnología donde los límites nunca serán definidos. La singularidad espera, pero mientras tanto aquí tienes mi retuit/follow/suscripción/like/que te jodan. Lentamente cada vez tenemos más conocimientos, aún con el riesgo de usar estas capacidades de las maneras más estúpidas o innecesarias posibles.

Nos hemos adaptado. Dejado atrás una época de carencias y neblina. El concepto del mito ha muerto y la realidad nunca ha resultado ser tan extraña y cercana al mismo tiempo. Viviremos un siglo sin poner esfuerzo alguno. En cinco años la tecnología actual estará desfasada.

En todo este proceso, siempre hay gente que se detiene a hacer marcas, apuntes, y copias. Las modas vienen, sí, y es con los años cuando aprecias la diferencia entre una gilipollez que recuerdas a medias que te hizo reír una tarde, algo que ha sobrevivido poco tiempo, y ciertas cosas importantes.

No lo sé. La función de conservar, descargar y atesorar no desaparece. Archivar como un impulso humano más. Tengo cientos de gigas de copias de seguridad de videos de youtube. Canales enteros descargados en un momento. Porque aún no vivimos en un mundo donde la velocidad de conexión cumpla los estándares de progreso que pretende prometer la publicidad. Porque compartir y mostrar cosas nuevas a otros sigue siendo una de las mejores maneras de aprender y enseñar. No por pretender sacar provecho de ellos. No por intentar perjudicar a nadie. No por violar leyes de derechos de propiedad intelectual y de autor. Sino porque a veces desaparecen y no hay más copias. Y porque sé que dentro de muchos años, de la misma manera que espero recopilar y guardar cintas vhs de mi infancia, volveré a ver ciertas cosas.

Por nostalgia y recuerdo. Por curiosidad o propósito académico. Porque quiero.

Un comentario en “Here to Stay

  1. Interesante artículo, me ha recordado a cuando alguien se compraba/alquilaba alguna rareza de 8-16-32 bits, incluso en películas, tanto de animación como tradicionales, alentados por la estética de la carátula o los rumores y poseyendo una información en la mayoría de casos errónea.

    Pero molaba, y hacíamos verdaderos esfuerzos para que que nos gustase en caso de bodrio, fuera por justificar una compra cara, por la novedad o simplemente por escasez de material, pero por encima de todo, esa sensación que a día de hoy es casi inalcanzable, producida por la misma desinformación, el no saber que es lo que vendrá, o un hype autogenerado en torno a las propias expectaciones de uno mismo.

    Eso mismo que encontrábamos divagando a altas horas de la madrugada en canales como Locomotion o Calle 13 y que no sabíamos que coño eran pero había que grabarlas y ahora, más de una década después se agradece..

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