El invierno ha huido

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Madrid en Abril se transforma. Pasado el mes de las lluvias y semanas de calor casi veraniego aleatorio, el clima entra en sensatez. Caminar por el centro vuelve a ser difícil. No como en Navidad, donde los flujos están más concentrados por las compras y las salidas de ocio, sino espaciado en casi todas las franjas de tiempo.

Turistas, nativos y gente de provincia. Aún perdura el olor del abono en las plazas y parques. Lloviznas ocasionales y frescas. Cuando se despeja lo suficiente el sol aprieta y nos recuerda que el invierno ha huido. Por ahora.

Plaza de España y Debod vuelven a ser habitadas por los grupos de jóvenes cuyas caras veremos hasta mediados de Octubre. Bailan y ríen, algunos lloran y una minoría vomita por el exceso de alcohol. Los gorriones se adelantan a las palomas y les roban la comida. Algunos dicen que están desapareciendo poco a poco. Múltiples grupos de despedidas de soltera, cada uno de ellos con indumentaria única: bandas, alitas, cuernos, pollas, plumas, es un no parar.

Algunas cosas faltan.

Del antiguo edificio Telefónica de Plaza de España sólo quedan unos pocos muros y las vayas con el diseño del nuevo hotel que se construirá.

Esto empieza a parecer de nuevo una ciudad con vida. Más horas de luz, más tiempo que aprovechar.

Un agente de movilidad impide que un conductor de moto arremeta contra los ocupantes de un coche con el que acaba de chocar. A pocas decenas de metros está el lugar donde Esperanza Aguirre aparcó de manera ilegal para después huir y golpear a un agente de movilidad.

Como en el budismo, la premisa es el cambio. Los lugares y personas que frecuentas varían o desaparecen. Cubos está a pocos pasos de aquí. Recuerdo años anteriores, y los comparo con las pocas veces que he vuelto a pasar después.

Bikers a un lado del Teatro Real, skaters y rollers en el otro como si se tratase de una extraña mezcla de West Side Story y The Warriors dirigida por Eloy de la Iglesia. Hay música en todas partes. El arpista de la Plaza de Oriente se toma un descanso mientras dos chicas hablan animadamente con él. Violines en Arenal (donde los coches que circulan por las transversales intentan tener paciencia mientras esperan su turno para pasar). Guitarras en Preciados, etc. El escapista argentino actúa en la Puerta del Sol.

Es un buen día para estar vivo, y aún no ha anochecido.

Al final de todo la ciudad sigue siendo lo que queremos que sea. Esta es mi versión de Madrid. ¿Cuál es la tuya?

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