Civilización

Tercera y última mención al tema del Madrid Arena, y prometo que dejo el tema: en la clase de Propaganda de hoy el Dr. Sapag llamó la atención ante una situación que vio en las horas previas de la fiesta. En el metro, un asiático entró y tras encontrarse a cientos de personas disfrazadas camino a la fiesta comenzó a sacar fotos, extasiado.

La respuesta de algunos compatriotas fue bailar el Gangnam Style.

Esto me lleva a dos preguntas:
La primera, ¿qué es lo que durante lustros se ha importado desde Asia y qué diferencia hay entre lo que ellos quizá prefirieron importar? Como la mayoría de la gente que conozco, mi interés comenzó a través de la cultura del manganime/cine o música asiática/ Segunda Guerra Mundial. Aceptábamos que ellos tienen y exportan cosas que nosotros no seremos capaces de crear nunca (y viceversa). Avanzábamos en progresión desde, por ejemplo, tragarnos la saga de Freezer hasta reconocer con rabia y pena que Capcom ya no es lo que era o memorizar los nombres de los dirigentes de Corea del Norte. Pero quienes hacemos esto sabemos que somos una minoría, no elitista pero sí militante. Y hay ciertas cosas que vemos que quizá sobren.

¿Aún seguimos anclados en los 90 cuando los tópicos racistas predominaban? Sabemos de sobra que el humor ayuda a difundir esta clase de ideas, incluso en un clima nacional tan poco amigo de los riesgos. El humor español suele ser como su ciudadano de a pie, ataca abiertamente con frecuencia a quienes no van a poder defenderse por considerarse colectivos asimilados como risibles y vulnerables. Chistes de fachas, por ejemplo. Pero la cosa se acaba ahí, hay un grave problema cuando los mejores chistes de tu generación los vas a escuchar en persona y de boca de tus semejantes, amigos o familiares. Cuando miras a otros países y ves la cantidad de humor político, social, religioso y racial que existe y que quizá nunca llegue.

Estoy seguro de que entre gente que conoce a un número mucho mayor de personas procedentes de ese continente y/o tiene unos conocimientos de la zona mucho más superiores a los míos como Volks, Mai, Vir, Alberto o directamente profesionales del sector cultural como Alberto, esa duda de identificar nacionalidades no hubiese sido tan grande. O simplemente tener respeto. O reconocer a los llamados chinobirras como los héroes de la noche madrileña (comprarse un tazón de ramen en Plaza de España nunca contará como un blauschein). O cerrar esos picos de oro y escuchar hablar al turista/estudiante oriental de turno para identificar su procedencia según su idioma (“Dios mío, ¿puedes diferenciar el coreano del chino y el japonés? ¡Qué guay!”) Eh… no, qué obvio más bien, ¿no? Quiero decir, la gente puede enseñar y descubrirte cosas, ¿no?

Si el español medio puede sentirse cómodo en la contradicción constante de odiar/amar a su país según conveniencia, y la idea de que envidiar y criticar a sus semejantes es buena (y al mismo tiempo a muchos extranjeros), ¿en qué cojones puede refugiarse? Es la misma contradicción de quien aborrece el consumismo y/o a Estados Unidos pero su ocio está guiado mayoritariamente por ellos. Y la de, quien siendo ateo o agnóstico, vive dentro de una moral, usos y costumbres judeocristianos. Suena pesimista, sí. No sé, estoy empezando a divagar y supongo que tendré que cerrar todo esto con un par de obviedades: la sociedad la mueve el pueblo, pero la dirigen los locos, los artistas, los listos y los suicidas. Y que ser pesimista es como cometer errores: hay provecho cuando se aprende de cualquier situación adversa. Meh, tanto da.

La segunda: ¿cómo nos ven desde fuera? Desde tópicos sobre la criminalidad, la pereza nacional, el ambiente festivo, etc. Viendo después aterrorizados turistas y Erasmus mirándonos por encima del hombro sabiéndose conocedores y procedentes de un orden social, económico y moral superior, pero concediendo una pequeña parte de sus vidas “por nuestro bien”. Vuelvo al Gangnam Stlye, superéxito y canción genial. Estoy seguro de que en algún momento de la partida de dio el caso contrario y un español vio desconcertado cómo otros coreaban y bailaban éxitos patrios desde la Macarena hasta váyase usted a saber qué despuntará después. Triste. Miguel y yo siempre hemos pensado que este país se promociona mal. Que el sector servicios es básico, pero no único.

Que en el país del vino, el queso, la carne y la vid nos conozcan por cosas que no importan demuestra que quedan muchas cosas por hacer. Por poner ejemplos: el queso y el vino francés son puestos como símbolos de status y estilo. Que incluso tótems online como Epic Meal Time a la hora de ponernos serios palidecen porque la carne que emplean es, por decirlo de forma educada, mejorable. Que el aceite italiano no valdría ni para engrasar glory holes en el día del orgullo gay en Tombuctú en comparación con el de aquí. Y, pese a quien le pese, que los japoneses recurren a los atuneros andaluces y europeos tras la catástrofe diaria que perpetran en sus propios mares. Y no he hablado aún de nuestra historia, geografía y cuidades.

Creo que fue desde la época franquista cuando las cosas empezaron a torcerse. Cuando se decidió que los símbolos y exportaciones nacionales serían el toreo, el flamenco, el anticomunismo y la autarquía. Eliminados estos dos últimos, comenzó lo que tenemos hoy en día: un estado de sitio turístico que alimenta a cientos de miles de personas (y que siga así, por favor), y que cuando se lleva al exceso trae alarmas sociales como los muertos por balconing o los disturbios civiles en localidades como Lloret de Mar en esas franjas horarias en las que se acaba la priva y los turistas ingleses esperan para poder volver a beber.

Civilización, ayúdame.

 

Un comentario en “Civilización

Responder

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s