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DAMN THIS COMMENT IS FANCY!
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Welch’s grape soda (1974-presente)
Ah, la uva. ¿Cuántos de nosotros sólo las consumen de forma ocasional?, ¿campanadas de fin de año quizá? No cuenta, o no debería contar de la misma manera, si consumimos cualquiera de sus derivados alcohólicos.
Welch’s lleva desde casi siglo y medio creando productos derivados de tan saludable fruta. Esta es la versión carbonatada. Sabe bien, es buena y no tengo ni idea de cómo quedaría combinada con alcohol. Pero es una idea interesante.
Recomendado para quien necesite recordar que la fruta no es tan mala como la pintan. A la hora de la verdad, sería recomendable que tomásemos más fruta natural, o zumos, que esta clase de refrescos…
Disponible aquí.
Mountain Dew Energy (2010-presente, Reino Unido)
Proviene del Reino Unido. Lleva comercializándose desde el año 2010 con relativo éxito. Presenta una interesante alternativa entre los refrescos puramente azucarados (los que emplean azúcar en lugar de jarabe de maíz alto en fructosa) y el sector de mercado destinado a bebidas que combatan el cansancio físico y mental. Es decir: Red-Bull, Monster y demás grandes del género.
Al igual que en España, el Mountain Dew original dejó de fabricarse (en 1998) por falta de ventas. ¿Quizá esta sea una nueva ruta comercial que Pepsi deba seguir aquí en lugar de mirar hacia otro lado? Quién sabe. La calidad es buena, pero el sabor es cuestionable. A diferencia del Mountain Dew Throwback, el uso de azúcar no beneficia para nada el sabor.
Recomendable para los que que quieran probar todas las variedades de Dew antes de morir, sabiendo dónde se meten. Disponible aquí. Era habitual verlo por algunas tiendas del centro de Madrid, pero desapareció para dar lugar a otros sabores.
Civilización
Tercera y última mención al tema del Madrid Arena, y prometo que dejo el tema: en la clase de Propaganda de hoy el Dr. Sapag llamó la atención ante una situación que vio en las horas previas de la fiesta. En el metro, un asiático entró y tras encontrarse a cientos de personas disfrazadas camino a la fiesta comenzó a sacar fotos, extasiado.
La respuesta de algunos compatriotas fue bailar el Gangnam Style.
Esto me lleva a dos preguntas:
La primera, ¿qué es lo que durante lustros se ha importado desde Asia y qué diferencia hay entre lo que ellos quizá prefirieron importar? Como la mayoría de la gente que conozco, mi interés comenzó a través de la cultura del manganime/cine o música asiática/ Segunda Guerra Mundial. Aceptábamos que ellos tienen y exportan cosas que nosotros no seremos capaces de crear nunca (y viceversa). Avanzábamos en progresión desde, por ejemplo, tragarnos la saga de Freezer hasta reconocer con rabia y pena que Capcom ya no es lo que era o memorizar los nombres de los dirigentes de Corea del Norte. Pero quienes hacemos esto sabemos que somos una minoría, no elitista pero sí militante. Y hay ciertas cosas que vemos que quizá sobren.
¿Aún seguimos anclados en los 90 cuando los tópicos racistas predominaban? Sabemos de sobra que el humor ayuda a difundir esta clase de ideas, incluso en un clima nacional tan poco amigo de los riesgos. El humor español suele ser como su ciudadano de a pie, ataca abiertamente con frecuencia a quienes no van a poder defenderse por considerarse colectivos asimilados como risibles y vulnerables. Chistes de fachas, por ejemplo. Pero la cosa se acaba ahí, hay un grave problema cuando los mejores chistes de tu generación los vas a escuchar en persona y de boca de tus semejantes, amigos o familiares. Cuando miras a otros países y ves la cantidad de humor político, social, religioso y racial que existe y que quizá nunca llegue.
Estoy seguro de que entre gente que conoce a un número mucho mayor de personas procedentes de ese continente y/o tiene unos conocimientos de la zona mucho más superiores a los míos como Volks, Mai, Vir, Alberto o directamente profesionales del sector cultural como Alberto, esa duda de identificar nacionalidades no hubiese sido tan grande. O simplemente tener respeto. O reconocer a los llamados chinobirras como los héroes de la noche madrileña (comprarse un tazón de ramen en Plaza de España nunca contará como un blauschein). O cerrar esos picos de oro y escuchar hablar al turista/estudiante oriental de turno para identificar su procedencia según su idioma (“Dios mío, ¿puedes diferenciar el coreano del chino y el japonés? ¡Qué guay!”) Eh… no, qué obvio más bien, ¿no? Quiero decir, la gente puede enseñar y descubrirte cosas, ¿no?
Si el español medio puede sentirse cómodo en la contradicción constante de odiar/amar a su país según conveniencia, y la idea de que envidiar y criticar a sus semejantes es buena (y al mismo tiempo a muchos extranjeros), ¿en qué cojones puede refugiarse? Es la misma contradicción de quien aborrece el consumismo y/o a Estados Unidos pero su ocio está guiado mayoritariamente por ellos. Y la de, quien siendo ateo o agnóstico, vive dentro de una moral, usos y costumbres judeocristianos. Suena pesimista, sí. No sé, estoy empezando a divagar y supongo que tendré que cerrar todo esto con un par de obviedades: la sociedad la mueve el pueblo, pero la dirigen los locos, los artistas, los listos y los suicidas. Y que ser pesimista es como cometer errores: hay provecho cuando se aprende de cualquier situación adversa. Meh, tanto da.
La segunda: ¿cómo nos ven desde fuera? Desde tópicos sobre la criminalidad, la pereza nacional, el ambiente festivo, etc. Viendo después aterrorizados turistas y Erasmus mirándonos por encima del hombro sabiéndose conocedores y procedentes de un orden social, económico y moral superior, pero concediendo una pequeña parte de sus vidas “por nuestro bien”. Vuelvo al Gangnam Stlye, superéxito y canción genial. Estoy seguro de que en algún momento de la partida de dio el caso contrario y un español vio desconcertado cómo otros coreaban y bailaban éxitos patrios desde la Macarena hasta váyase usted a saber qué despuntará después. Triste. Miguel y yo siempre hemos pensado que este país se promociona mal. Que el sector servicios es básico, pero no único.
Que en el país del vino, el queso, la carne y la vid nos conozcan por cosas que no importan demuestra que quedan muchas cosas por hacer. Por poner ejemplos: el queso y el vino francés son puestos como símbolos de status y estilo. Que incluso tótems online como Epic Meal Time a la hora de ponernos serios palidecen porque la carne que emplean es, por decirlo de forma educada, mejorable. Que el aceite italiano no valdría ni para engrasar glory holes en el día del orgullo gay en Tombuctú en comparación con el de aquí. Y, pese a quien le pese, que los japoneses recurren a los atuneros andaluces y europeos tras la catástrofe diaria que perpetran en sus propios mares. Y no he hablado aún de nuestra historia, geografía y cuidades.
Creo que fue desde la época franquista cuando las cosas empezaron a torcerse. Cuando se decidió que los símbolos y exportaciones nacionales serían el toreo, el flamenco, el anticomunismo y la autarquía. Eliminados estos dos últimos, comenzó lo que tenemos hoy en día: un estado de sitio turístico que alimenta a cientos de miles de personas (y que siga así, por favor), y que cuando se lleva al exceso trae alarmas sociales como los muertos por balconing o los disturbios civiles en localidades como Lloret de Mar en esas franjas horarias en las que se acaba la priva y los turistas ingleses esperan para poder volver a beber.
Civilización, ayúdame.
Conan ya está bastante viejo, eh
Dios, necesito regular horarios. El comienzo del curso es aniquilador. Las tardes son largas extensiones de tiempo. Llevo en mi casa unas 5 horas y parecen 5 meses.
Recuerdo cuando era pequeño y jugué al Resident Evil 2 en casa de mi primo. Uno de los dos, no recuerdo quién, dijo “bueno, hemos estado toda la tarde jugando al Mundo Perdido, así que zombies lentos no serán para tanto”. Tus muertos, esa noche no se me ha olvidado aún y fue una de las mejores que he tenido en mi vida. Es estimulante recordar el origen de muchos miedos y ver la evolución de cada uno de ellos. De todos los que he tenido, que sé que son meros productos de la ficción e imaginación humanas, el zombie sigue destacando como el único y primero. Hasta el remake de El amanecer de los muertos, 28 días después o la saga [REC].
Resident Evil 4 tuvo su gracia, pero fue el último juego de la saga que me molesté en tomarme en serio. Del resto pasé. Ahora el pueblo ha hablado y la tormenta de mierda está servida. Es una lástima que el usuario medio no sepa que la gran mayoría de los géneros llevan inventados desde los 80.
Gracias, Capcom.
Odié la película, pero me encanta esto
Tras casi 7 años de militancia he sido expulsado formalmente de la asociación cultural universitaria Latveria. Mis últimas actividades con ella han sido la colaboración en la campaña de propaganda y captación para el comienzo del presente curso. Recuerdo el primer año en el que estuve en la asociación y las cosas que hice durante los posteriores como una mezcla de acontecimientos que alternaban épocas geniales con otras cruentas, llenas de duda, enfrentamientos, y errores.
También recuerdo con cariño algunos de los proyectos que hice allí: como por ejemplo el primer video de una serie documental que grabé durante casi 4 años y que terminó interrumpida indefinidamente por motivos académicos y personales que titulé Proyecto Latveria. Considerando mi expulsión, los videos serán eliminados en un breve periodo de tiempo con la opción de que libremente sean descargados y subidos tal cual.
Desde aquí, quiero recordar las muchas cosas buenas que he podido aprender e ir adquiriendo allí. Ha sido una experiencia que ha cambiado y enriquecido mi vida en muchos aspectos. Pero es tiempo de recordar que la universidad es sólo una etapa más que no es conveniente alargar más de lo necesario, y que lo atesorado allí traspasa sus límites físicos. Las personas con las que he podido compartir estos años y con las que seguiré teniendo contacto se llevan todo mi agradecimiento no sólo por el mero hecho de existir, sino por todo el apoyo y cariño que siempre será recíproco. No hay drama, rencor o maldad en estas palabras. Sólo verdad.
Gracias, Latveria.






















